¿Cómo dar mantenimiento a los muebles para exterior?

Cuando pensamos en muebles diseñados para el exterior, suponemos que deben estar hechos de materiales resistentes y científicamente probados. Después de todo, para considerarse de exterior deberían al menos soportar los rayos del sol y el agua de lluvia. Y en efecto, los muebles hechos con materiales de calidad soportarán esto y más, pero ello no quiere decir que sean indestructibles.

La limpieza frecuente y otras sencillas labores de mantenimiento periódico son bienvenidas e incluso necesarias para alargar la vida útil de tu mobiliario y asegurar que tu inversión durará por más tiempo.

Por ello hemos creado esta lista para guiarte en el cuidado y mantenimiento de tus muebles de exterior.

 

Una guía por materiales

Como sabes, en muebles para jardín o terraza existe una gran variedad de estilos y materiales, por lo que el primer paso es identificar el material del que está hecho tu mueble. Si lo compraste con un proveedor especializado, tu asesor de ventas seguramente ya te habrá explicado sus cuidados, y quizás hasta sus ventajas y desventajas.

Si no es así no te preocupes, que a continuación te presentamos una guía que te ayudará a identificar sus materiales y los cuidados recomendados para darles el mejor mantenimiento.

 

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Rattan Sintético

El rattan -o ratán- sintético se compone de fibras fabricadas en un plástico conocido como polietileno de alta densidad (HDPE). Estas fibras se entretejen para recubrir la estructura interna del mueble, buscando imitar la apariencia que tuvieran los muebles artesanales de mimbre y ratán natural, muy populares en los años 1950’s y 60’s.

Esta apariencia clásica lo ha convertido en una opción recurrente en muebles para exterior, ya que además es un material de bajo mantenimiento que requiere sólo de algunos cuidados básicos.

Por ejemplo, la limpieza frecuente te ayudará a evitar la acumulación de suciedad en el tejido. Al ser un material plástico, el ratán sintético puede mojarse sin problemas. Te recomendamos eliminar el polvo y arena usando una esponja o paño suave y húmedo. Después, puedes dejar secar al aire o utilizar un paño seco y suave.

No utilices productos de limpieza agresivos ni solventes, ya que pueden provocar manchas o decoloraciones en el plástico. Tampoco emplees utensilios punzantes o afilados –como cepillos de cerdas duras–  pues podrías causar rayones en las fibras e incluso romper el tejido.

En esa misma nota, no dejes a tus mascotas solas con tus muebles de rattan; por alguna razón, a muchos perros –y a algunos gatos– les gusta morder y arañar las esquinas de este tipo de muebles. Esto por supuesto provocará que se rompan.

Pero las mascotas no son las únicas culpables: al sentarte en tus muebles de rattan, pon atención a la vestimenta que traes puesta y ten cuidado de no dañarlos con las hebillas, cremalleras o cualquier otro objeto afilado que esté unido a tu ropa o zapatos.

Asimismo, jamás expongas los productos de rattan sintético al fuego o al contacto con superficies muy calientes. Por ejemplo, si tú o tus visitas tienen el hábito de fumar, procura tener siempre a la mano un cenicero: ya que los cigarros encendidos son una de las causas más frecuentes de daño por calor en este y otros tipos de materiales plásticos.

Por último, los muebles de rattan sintético suelen tener un alma –estructura interna– fabricada en materiales metálicos delgados, lo cual los hace durables a la vez que muy ligeros. Sin embargo, también los vuelve vulnerables a las tormentas y vientos fuertes. Para preservar su estructura interna intacta evita golpear o dejar caer tus muebles, y si se avecina un temporal considera designar un área techada para resguardarlos.

 

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Textileno

El textileno es una malla que se compone de hilos de poliéster entretejidos de manera muy estrecha entre sí; este tejido, ya de por sí resistente, se recubre además con una o varias capas de PVC. De modo que el textileno se considera una tela de alta resistencia y por ello es comúnmente utilizada en vestiduras para muebles de exterior.

Su única desventaja es que se ensucia con facilidad: si no se limpia con cierta frecuencia, lo entrecerrado de su tejido puede provocar que el textileno atrape el polvo y la suciedad. Por ello te recomendamos limpiarlo tan frecuentemente como sea posible, especialmente si se trata de vestiduras blancas o en colores claros.

La buena noticia es que su limpieza es muy sencilla: basta con pasarle encima una toalla húmeda con agua limpia para retirar la mugre que se pueda acumular. Eso sí, después de limpiarlo recuerda ponerlo al sol ya que de otro modo tardará mucho tiempo en secar.

Si planeas ausentarte o no usas tus muebles para playa con mucha frecuencia, te recomendamos invertir en una funda de tela náutica para cubrirlos. Existen lonas y viniles de grado marino que son excelentes para ello. De esta forma no tendrás que preocuparte por los daños que el polvo u otras materias orgánicas puedan ocasionar.

Al igual que el rattán sintético, es importante mantener el textileno alejado del fuego o superficies muy calientes, y de los objetos afilados que puedan rasgarlo.

 

 

Aluminio anodizado y Acero inoxidable

Un material cada vez más popular en muebles para exterior –gracias a sus muchas ventajas–, es el aluminio anodizado. Es ligero y maleable, lo que permite utilizarlo para la fabricación de diseños elegantes y modernos. Además, al haber pasado por un proceso electro-químico de oxidación controlada, no se pica ni se corroe al estar afuera, como ocurre con otros metales.

Otro metal que se puede encontrar en este tipo de mobiliario es el acero inoxidable. Pero ojo: contrario a lo que su nombre sugiere, el acero inoxidable sí se puede oxidar, especialmente si no se usa y limpia de manera cotidiana.

Además, el acero inoxidable no está diseñado para soportar la exposición solar directa, por lo que se recomienda utilizarlo únicamente en patios o terrazas techados.

Para ambos metales se recomienda limpiar con una esponja o paño suave y húmedo para eliminar la suciedad y la arena. Y después, secar con un paño suave para evitar que se formen manchas en forma de gotas.

Nuevamente queremos recalcar que no se deben utilizar productos de limpieza agresivos, abrasivos ni ácidos, ya que estos pueden manchar o provocar rayones que deterioren de manera irreversible el material.

Si lo deseas puedes usar una cera protectora después de la limpieza ordinaria, pero asegúrate de leer cuidadosamente la etiqueta del producto que elijas y de hacer una prueba en un área no visible antes de aplicarlo en tus muebles para exterior.

 

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Madera Teca

La teca es una madera tropical de tonalidad cálida originaria del sudeste asiático, que se destaca por su magnífica durabilidad y su alta resistencia al agua. Sus aceites naturales la protegen también contra el ataque de insectos y microorganismos, lo que la convierte en un material óptimo para exteriores, utilizada especialmente en la construcción de mobiliario de lujo.

Aunque puede permanecer al aire libre durante todo el año, la teca natural sin tratamiento cambiará gradualmente de color formándose una pátina gris plateada. Este proceso es superficial y no altera la calidad o integridad de la madera. Pero si tú prefieres preservar su color original, te recomendamos aplicar un protector especial para teca con filtro UV entre 2 y 4 veces al año.

Para la limpieza cotidiana, puede utilizarse un trapo húmedo. Para su limpieza ocasional se recomienda lavar con agua, un detergente líquido incoloro y un cepillo de cerdas suaves; cepilla en la misma dirección que el grano de la madera, luego enjuaga completamente para no dejar residuos jabonosos y deja secar al sol para evitar el crecimiento de moho y esporas.

Es bastante obvio pero no por ello dejaremos de mencionar que los productos de madera teca –y de madera en general– no deben exponerse al fuego. ¡Evita accidentes!

 

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PolyWood

El PolyWood o madera de polietileno es un material sintético que imita en apariencia a la madera, pero que es en realidad un plástico llamado polietileno de alta densidad (HDPE).

Su mayor ventaja es que posee una alta durabilidad por un mínimo mantenimiento; a diferencia de la madera natural no se hincha, no se pudre ni se deforma por la humedad y los cambios climáticos, es resistente a la lluvia, al agua salada y a los daños causados ​​por insectos.

Sin embargo, la desventaja que presenta con respecto a la madera es que al sufrir lesiones mecánicas –como quemaduras, raspaduras o rayaduras–, no es posible reparar su superficie mediante métodos convencionales. Por ello es muy importante ser cuidadosos durante su uso para evitar causarle daños permanentes.

Como ya mencionamos, si no utilizarás tus muebles por un periodo prolongado, te recomendamos cubrirlos para evitar la exposición innecesaria a los rayos UV y así alargar su vida útil.

Para su limpieza, puede utilizarse una esponja o paño suave y húmedo para eliminar la suciedad y la arena. Después, secar con un paño suave. Para las manchas persistentes, puedes usar una mezcla de agua caliente –no hirviendo– con un detergente líquido y tallar de manera suave.

Recordemos que se trata de un plástico, por lo que no se debe exponer al fuego o materiales muy calientes –de nuevo, ¡cuidado con los cigarros!–, ya que ello provocaría que el PolyWood se ablande y deforme. También se debe tener cuidado con las sustancias químicas combustibles como la gasolina, el benceno, las acetonas e insecticidas, ya que el contacto con ellas puede provocar manchas y daños que, aunque parezcan superficiales, no tienen reparación.

 

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Cristal templado

El cristal templado es un material de seguridad hasta 5 veces más flexible y que soporta temperaturas hasta 4 veces mayores que un vidrio normal, convirtiéndose en una excelente opción para proteger las superficies de sus muebles de exterior.

Sin embargo, aunque el material en sí mismo no se calienta, la concentración de los rayos solares a través del vidrio puede ocasionar el llamado ‘efecto lupa’, provocando desgastes por resequedad y decoloraciones en otros materiales. Esto puede prevenirse fácilmente con el uso de manteles, o bien, colocando los muebles con superficies de cristal templado en áreas con sombra parcial.

Para evitar el uso de limpiadores agresivos, la limpieza del vidrio se puede realizar con una mezcla de agua tibia o caliente con un poco de detergente para trastes; usando una esponja para retirar la suciedad y secando con un paño suave para evitar arañazos.

 

 

Polipropileno

El polipropileno es hoy en día el segundo plástico sintético más utilizado en todo el mundo. Se puede identificar con el número 5 junto a las siglas PP. Se trata de un material ligero pero resistente que puede soportar temperaturas muy altas sin deformarse.

Algunas de sus aplicaciones industriales contienen sustancias que lo vuelven resistente a la radiación UV, lo que –adivinaste– lo vuelve una excelente opción para muebles de exterior.

Además es 100% reciclable, no absorbe agua –por lo que no se pudre–, y es quizás uno de los materiales más fáciles de limpiar. Por ello es muy popular en la fabricación de muebles para hoteles y restaurantes.

Para su limpieza diaria bastará con un trapo húmedo que te permita retirar el polvo y cualquier derrame de alimentos o bebidas. Para una limpieza más profunda, te recomendamos utilizar una mezcla de 1 parte de vinagre blanco por 2 partes de agua, con un chorrito de detergente líquido para trastes.

Puedes aplicarla usando un atomizador para luego frotar suavemente con una esponja: verás como la mugre se retira con mucha facilidad. Una vez limpios, puedes dejar tus muebles secar al aire libre o bien pasarles un paño limpio y seco.

Como recomendación general, aunque este plástico contiene agentes retardantes, no lo expongas al contacto directo con fuego, ya que de hacerlo no sólo estropearás tu mueble sino que desprenderá vapores tóxicos. Tampoco lo expongas a objetos afilados ya que estos rayaran su superficie, dándole una mala apariencia.

 

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Toldos y Sombrillas

Los toldos y sombrillas para exterior se fabrican en lonas de alta resistencia que les permiten soportar la fuerza de los elementos. Pero en ambos casos, la parte superior de su estructura tiende a ser la más susceptible al descuido, porque suele permanecer fuera de la vista y por ser la que recibe mayor exposición a los rayos del sol.

Nosotros te recomendamos que evites colocar los toldos y sombrillas directamente debajo de árboles o palmeras, ya que la acumulación de hojas y flores –y los inevitables regalitos de las aves– pueden  provocar manchas difíciles de quitar y con ello el crecimiento de moho.

Para la limpieza de la tela, sacude con una escobilla suave o utiliza la aspiradora para retirar el polvo acumulado en la superficie de la lona. Para eliminar manchas o rastros de suciedad, te recomendamos lavar ocasionalmente con agua y un detergente líquido suave e incoloro. Utiliza una esponja o un cepillo de cerdas suaves. Si la lona no se puede desmontar, ayúdate de una manguera para enjuagarla completamente hasta no dejar residuos jabonosos y por último, deja secar al sol.

Para limpiar las partes metálicas o de madera, utilizar un paño húmedo y suave. Si deseas usar una cera protectora, asegúrate de que solo sea en las partes que no se expongan al sol.

Evita agitar o golpear la base de la sombrilla. Si tienes niños, asegúrate de supervisarlos mientras hacen uso de este mobiliario: las sombrillas y toldos no son juguetes, y en un descuido pueden ocurrir accidentes.

Mantén tus toldos y sombrillas alejados del fuego y de objetos filosos. Por último, si se avecinan fenómenos climáticos extremos como huracanes o ventarrones, asegúrate de retirarlos del exterior y resguardarlos en un lugar seguro.

 

Tapiceria-para-exterior

 

Cojines y fundas

Los textiles utilizados en tapicería para exterior suelen ser sintéticos, como son las lonas poliéster o las acrílicas. La composición plástica de estas telas las hace resistentes a la humedad; sin embargo, en el caso de cojines y colchonetas, la acumulación de suciedad y de materia orgánica puede favorecer la proliferación de moho y esporas en sus rellenos.

Por ello lo más recomendable siempre será tratar de mantener tu tapicería limpia y seca, así como resguardarla cuando no la uses.

Para la limpieza cotidiana, antes de usar agua sacude el exceso de suciedad o arena. Si las fundas son removibles –que es lo más deseable– se pueden lavar a mano o en lavadora. Te recomendamos utilizar un detergente líquido suave y agua tibia o fría.

Las telas sintéticas se secan al aire muy rápidamente; evita usar la secadora, no sólo porque no es necesario sino porque las altas temperaturas pueden dañar la tela.

En cojines para salas y comedores de exterior, las manchas están a la orden del día: derrames de alimentos y bebidas, resinas de árboles y flores, excrementos de aves y otros residuos orgánicos.

Si cualquiera de ellos te ocurre, limpia inmediatamente para evitar la formación de manchas permanentes. Ten especial cuidado con las manchas de grasa; el poliéster y otras telas sintéticas son materiales oleófilos, por lo que una mancha seca de grasa será muy difícil de eliminar.

También deberás evitar el uso de lacas y limpiadores a base de xileno, acetona o disolventes, ya que estos causarán daños inmediatos en tejidos sintéticos.

Si olvidaste tus cojines afuera en la lluvia y ahora se encuentran húmedos o mojados, retira las fundas y pon los rellenos a secar completamente al sol. Nunca selles tus cojines en bolsas de plástico estando húmedos ni los guardes en lugares oscuros y cerrados, ya que esto favorecerá la proliferación de hongos.

Por último, será repetitivo pero igual es importante mencionar que hay que prestar atención al usar prendas de vestir con hebillas y cremalleras o cualquier otro objeto afilado, así como no exponer tu tapicería o cojines al fuego o al contacto directo con objetos muy calientes –incluyendo planchas–, ya que pueden dejar marcas permanentes en la tela.

 

 

Tapicería para exterior: un par de consejos extra

Ahora, si prefieres ahorrarte dolores de cabeza y tu bolsillo te lo permite, tenemos un par de consejos extra para ti. Ambos representan un gasto adicional, pero te aseguro que con sus ventajas a corto y largo plazo no te arrepentirás.

El primero es invertir en fundas impermeables o waterproof. Los cojines y colchonetas con este tipo de fundas tienen un recubrimiento interior a prueba de agua. Es decir, tienes el relleno –que suele ser hule espuma–, este se recubre con la funda waterproof, y esta va forrada a su vez con las fundas de tela de tu elección. De este modo, aunque tus fundas de tela se mojen o se ensucien, podrás retirarlas y lavarlas sin preocuparte porque los rellenos puedan quedar húmedos o guardar mal olor.

El segundo es invertir en fundas de telas Sunbrella. Este maravilloso textil especialmente diseñado para el exterior es resistente a todo tipo de manchas, y no se decolora con el cloro ni con los rayos del sol. Si quieres conocer más detalles sobre este tipo de tela, puedes leer: 5 Ventajas de usar tela Sunbrella en exteriores.

¿Qué opinas de esta guía? ¿Te gustaría que hablemos de algún material que no mencionamos?

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